Micro‑descansos calendarizados
Bloquea en tu calendario dos pausas de un minuto, mañana y tarde. Trátalas como reuniones contigo. Cuando suene la alarma, deja lo que haces, respira largo, estira cuello y hombros, y nombra un valor que quieres encarnar en la siguiente hora. Si fallas, no compenses con rigidez; simplemente retoma en la próxima. Con siete días de práctica, muchos reportan mejor sueño y más paciencia en la franja crítica antes de la cena y el baño nocturno.